Por Vera Martínez Salayet 

Me llamo Vera Martínez y el pasado 26 de septiembre fue mi último día como técnica de integración social del proyecto SIMVANA, impulsado por el Ayuntamiento de Sitges y Grup ATRA. Escribo este artículo porque considero importante dejar constancia y dar visibilidad a un día tan especial y a la magia que nos brindó la actividad que se llevó a cabo en la comarca del Garraf.

El proyecto SIMVANA y su labor

Para ponernos en contexto, el proyecto SIMVANA ha pasado por periodos de auge y de estancamiento, como ocurre con la mayoría de programas de larga duración. Cuando me incorporé en junio, observé que se encontraba en un momento de relativa inactividad.

Los principales usuarios son miembros de la comunidad senegalesa que trabajan como manteros en la playa de Sitges. La función del equipo técnico es establecer vínculos con los usuarios para facilitar su empadronamiento en el municipio, promover la inserción laboral, ofrecer asesoramiento y, en definitiva, fomentar la integración social.

Conociendo a los manteros

Durante los inicios de este verano, empecé a vincularme con los manteros. Me encontré con un colectivo vulnerable, afectado por la ansiedad derivada de la precariedad laboral, los procesos de regularización, la dura historia migratoria y la añoranza de su cultura.

Aun así, es una comunidad muy cohesionada y solidaria: nunca veremos a una persona senegalesa sin techo, porque rápidamente recibirá ayuda de los demás miembros del grupo.

Además, la comunidad es respetuosa, trabajadora y responsable. Generalmente, no consumen alcohol ni drogas, debido a su fuerte creencia religiosa.

Necesidad de integración con la población local

A pesar de su cohesión interna, detecté que los manteros tenían poca interacción con la población autóctona del Garraf. Para fomentar esta integración, propusimos una actividad con un elemento común a ambas comunidades: el fútbol.

El deporte, y especialmente el fútbol, promueve valores como la cohesión de grupo, el respeto y el desarrollo de habilidades sociales.

Se inició esta propuesta de integración con los hombres, que son el colectivo mayoritario, aunque también hay presencia de mujeres que practican la venta ambulante, y estamos trabajando para vincularlas al servicio.

Estas mujeres presentan un perfil más vulnerable y son más reticentes a vincularse a los servicios, a proporcionar información, a generar confianza con el equipo; son más reservadas y resulta difícil proponerles participar en actividades fuera del hogar y sin su familia.

Aun así, también están interesadas en promover una actividad donde puedan relacionarse con otras mujeres y compartir experiencias. Ellas proponían una actividad de baile o cocina tradicional, que constituye el próximo objetivo del servicio.

El partido de fútbol como herramienta de integración

Aunque diversas instituciones locales no facilitaron un espacio para la actividad, desde Grup ATRA impulsamos el partido, que se celebró en el campo de fútbol del parque de Santa María, en Vilanova i la Geltrú, el 26 de septiembre de 2025.

Participaron principalmente hombres de la comunidad senegalesa y algunos jóvenes de Cubelles y Vilanova, junto conmigo como técnica de referencia del proyecto.

Los manteros y los jóvenes locales jugaron durante toda la tarde. Al finalizar el partido, un chico del Garraf se acercó a decirme que había tenido una grata sorpresa: no esperaba que la comunidad senegalesa fuera tan amable y respetuosa. Se sentía orgulloso de que no hubiera habido ningún conflicto, ya que el fútbol suele ser un deporte de contacto y, a menudo, agresivo.

Este comentario refuerza la idea de que la integración es posible cuando se crean espacios de encuentro y comunicación entre personas, espacios imprescindibles para derribar prejuicios y estigmas.

Lecciones y mejoras futuras

A pesar de los buenos resultados, cabe destacar que casi no logramos reunir personas de todos los pueblos de la comarca y que todos los participantes eran hombres. Sería enriquecedor, en futuras actividades, incluir personas de diferentes orígenes étnicos y géneros para seguir avanzando hacia una integración plena y equitativa.

A pesar de las limitaciones, aquel día ocurrió algo especial: durante un rato, en aquel campo de fútbol, la igualdad triunfó por encima de la discriminación.